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Una holandesa viviendo en España

 

Nuestra protagonista es Holandesa, nace en 1946. Su padre era un austero católico que le obligaba asistir a misa todos los domingos. Recuerda como su familia tenían asignados dos bancos de la iglesia con sus nombres y como su padre se sentaba detrás de ella y sus hermanos para obligarles a cumplir con los oficios.

Era una buena estudiante y siempre deseo haber podido ir a la Universidad pero su padre le decía “no hace falta, te casaras pronto”
Con diecisiete años realiza su primer viaje y uno de los más recordados. Le dejaron ir con sus amigas a un campamento en Suiza y allí vivió experiencias inolvidables. Pasaba el día y la noche riendo y sintiéndose muy feliz.

Pero en Holanda no encontró ninguna persona así que ya desesperados sus padres ella les pidió permiso, con veintisiete años, para venir de vacaciones a Ibiza, España. Sus padres le dijeron “como no encuentras novio en Holanda tal vez en España encuentres”  Así que vino de vacaciones en 1973, unos años los setenta donde España empezaba abrirse al turismo, dónde en la tele las noticias del verano eran las mujeres del norte de Europa que llenaban las playas y como podían tener el descaro de utilizar “bikini”, fumar y viajar con hombres. En ese contexto social ella llega a las Islas Baleares donde encuentra un grupo de chicos jóvenes de un pequeño pueblo de la costa Almazora. Obviamente el grupo de chicos que viajo a las islas era, entre toda su generación, aquellos más predispuestos al cambio, a la apertura y con posibilidades de viajar y descubrir. Entre ese grupo se encontraba su futuro marido.  Se hicieron novios y al poco tiempo se casaron.

Cuando se instalo en un pequeño pueblo en España todo el mundo hablaba de ella, su nueva familia no la entendía no es aquella no hablara castellano sino que ellos hablaban todos valenciano  así que tuvo que aprender.
Se puso a trabajar en una empresa internacional, las mujeres murmuraban porque era una mujer que trabajaba e iba al trabajo con mini-falta y botas! Pero no solo ellas cuando llego a su nueva oficina esta se lleno de hombre mirándola. Nunca se había sentido ni observada ni juzgada pero durante un tiempo fue lo habitual. Incluso la policía la tenía controlada; podía cometer un delito de escándalo público.

Los viajes en Seiscientos a Holanda fueron habituales y muy, muy largos. Las carreteras españolas eran muy malas y hasta que no llegaban a la frontera francesa era imposible viajar. Por supuesto las autopistas no eran habituales.
Y cuando sus amigos venían a verla a España pensaban que ella vivía en la misma jungla…

Su suegra les dejo un piso para que se pusieran a vivir, ella encontraba la situación violenta y extraña pero en España era habitual y además era una suerte para los hijos que sus padres les hicieran tal regalo. Cuando compró los muebles de su habitación era de color negro y tuvieron que subirlos por la ventana y todo el pueblo se puso debajo de su casa para verlos y hablar de ellos; eran lo nunca visto! Modernísimos!

Ella se adapto fácilmente y se integro de una sociedad que cambiaba muy rápidamente; pronto hizo amigos españoles, tuvo un hijo español, cocinaba como en su país de acogida e incluso hablaba valenciano. Fruto de amor la adaptación.

 


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